sábado, 13 de julio de 2013

Supuestamente, estás feliz.

Cuándo estás feliz se nota, eres alegre, desplazas las puntas de los labios hacia arriba, ese gesto indica un nivel alto de felicidad, incluso lo utilizamos para hacer creer a otras personas que no te ocurre nada, que tu corazón está bien, mientras que tu sientes que tu corazón está dolorido, como cuando estás tumbado en la cama llorando mientras ves una película triste y comiendo cucharadas de helado. No debes estarlo, porque la vida es para estar feliz con tus amigos, cuando tú te vas haciendo mayor, vas encontrando tus verdaderos amigos y viendo cuáles no lo son porque te van dejando de lado en los momentos más difíciles. No tengas miedo a expresar tu opinión ante los demás, ¿qué más da lo que piensen ellos?
Luego está la parte interior, una parte que parece una simple sombra que está dentro de ti, que aunque esté nadie la ve, es algo así como un fantasma; pero sabes que quieres y debes recuperarte solo, y no quieres que nada ni nadie se interponga en tu camino, porque sabes que con una simple palabra podrían hacer que te derrumbes, allí mismo y te pusieses a llorar desconsoladamente. Pero sabes que siempre hay alguien que sabe que estás mal, y que te gusta que venga a ayudarte aunque tú lo niegues, que te gusta que venga y te de un abrazo de esos que llegan al alma cuando crees que no tienes razones por las que sonreír, por las que seguir, esa persona no es una sola, son tus amigos, tu familia, él y otros seres por los que darías todo y ellos lo darían por ti.
Todos en algún momento de nuestra vida nos hemos venido abajo, pero hay que recuperarse, volver a ser la de antes y ser amable con todos los que te han apoyado en esos momentos difíciles.

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